
No me quiero ni imaginar la cantidad de pasta que habrá palmado Telecinco y Four Luck Bananas (la productora) con la cancelación a la segunda gala del ambicioso reality “El topo”. Sólo con lo que se gastaron en alquileres de helicópteros, dietas en Australia y en la señal del satélite yo les escribo y produzco un REC, un CUBE o alguno de esos sleeper del año.
Muchos blogs y webs especializadas se han lanzado a analizar los motivos del fracaso de este formato interesante, pero cuya mecánica quizá fuera algo complicada para determinadas mentes sometidas a las altas temperaturas veraniegas.
Yo no voy a echarle la culpa al exceso de minutos de "debate" en plató (¿por qué hacen esto?) o al regreso televisivo de Coral Bistuer (¿por qué coño hacen esto?). Mi teoría sobre el fracaso de este programa es mucho más loca, pero ojo, no la descarten tan rápidamente.
Mientras que Antena 3 coleccionaba realitys estrellados (“Estudio de actores”, “El castillo de las mentes prodigiosas”, “X ti”, “Libertad vigilada”, “Unan1mous”…), Telecinco, con un porcentaje de éxito altísimo, puede presumir de haber tenido que desmantelar el chiringuito y mandar a los participantes a casa precipitadamente muy pocas veces en su historia. En concreto dos.
La primera vez fue con la tercera edición de “La casa de tu vida”. ¿Qué pasó el día de su estreno? Encontraron el cuerpo sin vida de Erika Ortiz, la hermana de la Princesa de Asturias.
El segundo fracaso ha venido de la mano de "El topo". ¿Qué pasó el día de su estreno? Encontraron el cuerpo sin vida de Michael Jackson, el rey del pop.
Dos desgraciadas casualidades que confirman el hecho de que los realitys en España dependen del runrún del resto de programas de la parrilla. Y en estos casos, los programas de la cadena se volcaron con los difuntos y se olvidaron del reality de turno.
Por muy bien o mal que te vaya la primera gala, si al día siguiente no logras que todo el mundo hable de ti estás muerto. Es decir, sin cotilleo, sin patio de vecinas, sin despelleje…
A rey muerto, reality cancelado.
PD: Si alguien se quedó con las ganas de saber quién era el topo… aquí.