lunes, 31 de marzo de 2008

La escaleta


Para los muy iniciados les contaré que una escaleta es algo así como la columna vertebral del guión. Es el último paso antes de empezar a dialogar. Algunos se lo saltan a la torera y se tiran a la piscina a meter frases en la boca de sus personajes. Yo, que soy extremadamente cauto con estas cosas, prefiero ir poco a poco.

Cada fase del guión te va aportando cosas narrativa y estructuralmente y esta, sin la paja que suponen siempre los diálogos, te da una vista de pájaro perfecta sobre tu proyecto. Con un encabezado y un breve texto descriptivo de cada secuencia tienes una perspectiva mucho más precisa sobre la maquinaria de tu guión.

Generalmente, la escaleta suele ocupar entre 20 y 40 páginas y hay gente que incluso utiliza colores si tiene muchas tramas distintas (cada trama un color) o si quieren hacer una combinación perfecta y equilibrada de muchos géneros (comedia un color, acción otro, drama otro…).


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Un ejemplo de escaleta sería algo así...

14. EXT. ENTORNO REFUGIO ÁRABES. NOCHE

Ecuatoriano y Marimacho se acercan al refugio de los insurgentes donde, supuestamente, tienen secuestrado al Príncipe. Ella continúa renegando. Es una pésima idea meterse en la boca del lobo por ese capullo, pero Ecuatoriano lo tiene claro: ese capullo es el futuro heredero de la Corona, no pueden abandonar en mitad del desierto al futuro de su país.

15. INT. BASE DE OPERACIONES. NOCHE

El Enterado supervisa los planos y advierte por radio a sus compañeros. El edificio donde tienen retenido al Príncipe es un almacén de petróleo. Será mejor que se lo piensen dos veces antes de disparar si no quieren salir volando.

16. INT. REFUGIO ÁRABES. NOCHE

Príncipe recibe la paliza de su vida. El cabecilla ordena que paren. Si muere no les servirá de nada. Es la moneda de cambio para conseguir la libertad de todos sus hombres convertidos en prisioneros de guerra.

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Les cuento esto porque una vez tuve acabada la escaleta llamé a mi productor. Le comenté que ya la había acabado y que sería interesante que le echara un ojo antes de meterme de lleno con el guión. En caso de que hubiera objeciones por su parte sería mucho más cómodo meterle mano de esta manera.

Pero claro… Uno nunca cuenta con las salidas disparatadas de Santiago: “Nah… La escaleta para ti. Yo no le enseño al Ministerio los números que hago para el presupuesto. Les enseño el presupuesto acabado. (…) Además, ¿esto era una comedia, no? Ahí no se ven los chistes”.

Claro, cualquiera le explica que quizá los chistes de “bla, bla, bla” no, pero sí las situaciones que pretenden ser mínimamente cachondas. También podría ver si las secuencias de acción eran asumibles de cara a producción... pero habría que esperar a la entrega de la primera versión para llevarse las sorpresa.

Afortunadamente, muchos de los productores no son como Santiago. De hecho, hasta te pagan una parte del salario acordado a la entrega de la escaleta, pero para eso hay que tener una cosa muy importante que yo no tenía... ¿Orgullo? ¿Prestigio? ¿Cojones de hierro? Ese será otro post… el contrato.


miércoles, 26 de marzo de 2008

La limpieza


Cuando una secuencia no me sale, cuando he agotado todos los blogs que leer, cuando he actualizado mil veces las webs de elmundo.es y elpais.com a la espera de esa impactante última hora que nunca llega, cuando he comprobado que al último capítulo de Lost le queda un 62% a una deprimente velocidad de 3,56 kb, cuando me he comido el último doowap que quedaba en el armario de la cocina... cuando he agotado todas esas actividades de relleno y la inspiración no llega, doblo un papel y saco las pelusas acumuladas en el teclado.

Es acojonante... ¿cómo se me pueden caer tanto las pestañas? Las tías deberían probar a poner las ingles cerca del monitor durante horas. Les saldría mucho más barato que la láser.


martes, 25 de marzo de 2008

Los personajes



El caso es hacer mil tonterías útiles para no empezar realmente a escribir. Mira que le damos vueltas, ¿eh?… ¿pereza? ¿vértigo? A mí lo que me pasa es que hasta que no tengo la peli armada de pies a cabeza no escribo el primer encabezado de secuencia.

Vale que una vez escribiendo te encuentras inevitablemente con lo que tan acertadamente Nacho Vigalondo definió como “Mierdecillas”, pero si tu tarea es ponerle mil y una trabas a tus protagonistas para que no consigan sus propósitos, estos no te lo iban a agradecer haciendo tu trabajo más fácil y placentero. Escribir es trabajar y trabajar es casi siempre una putada.

Después de la “documentación” y el “sabemos que…” me hago un listado de personajes con una brevísima descripción. Y cuando digo brevísima quiero decir BREVÍSIMA. La escritura de un guión y sus sucesivas versiones tambalean tanto la historia que lo que en la primera versión es un vagabundo entrañable en la tercera se convierte en un ejecutivo despiadado. ¿Para qué sirve entonces currarte un background de personaje de 10 páginas? En mi opinión y bajo mi experiencia para nada. Porque ese personaje puede acabar desapareciendo o modificarse radicalemente porque tu simpático productor te pide que en lugar de ser él sea ella porque se está acostando con esa futura “ella” desde hace tres meses.

En estas pequeñas descripciones incluyo la mayoría de las veces el arco del personaje. Un pequeño esbozo de hacia dónde va y dónde acaba. Como hice con el “sabemos que…” os incluyo unos cuantos apuntes de lo que escribí en su día:

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EL PRÍNCIPE:
29 años. Se ha criado toda su vida entre algodones. Ha tenido siempre lo que ha deseado y nunca le ha hecho falta esforzarse por nada. ¿Para qué? Tiene el porvenir resuelto desde que nació. Es un juerguista, un capullo pelín chuloputas e irresponsable con un serio problema con la autoridad. No soporta que nadie le mande. A sus compañeros de “batallón” los tratará de manera clasista y despectiva. Finalmente, después del baño de humildad que supone una experiencia así, se humanizará y entenderá el valor de la amistad, el esfuerzo… bla, bla, bla…


EL ECUATORIANO:
26 años. Llegó a España hace siete años en busca de una vida mejor. Tras trabajar un tiempo en el andamio se dejó seducir por el honor (y el sueldo fijo) que implicaba jurar lealtad a la bandera de su país de acogida y defenderla como soldado del ejército. Es el más voluntarioso y servicial del grupo. Para él, cruzar airoso el desierto no es la prioridad sino salvaguardar la vida del heredero. Encajará todas las críticas y burlas del Príncipe hasta que harto de su trato despectivo lo acabe dejando tirado (y aquí aprovechamos para que el príncipe abra de una vez los ojos).


LA MARIMACHO:
22 años. Una Sarah Connor de Fuenlabrada. Lleva toda su vida aguantando que la llamen machorro. Quizá el alistarse al ejército sea como darles la razón a todos aquellos que dudaban de su feminidad, pero desde luego ahora les será más difícil hacerlo si tiene una metralleta en la mano. Le soltará algún puñetazo al Príncipe por sus comentarios machistas. (Ojo: ¿Y si en algún momento se lo follara? Una violación de ella contra él en toda regla… valorar.)


EL ENTERAO:
33 años. Después del Príncipe (cuyos honores son obviamente regalados) es el soldado con más rango y experiencia. Es una especie de Dwight Schrute. Hiperresponsable y metódico. Hijo, nieto, biznieto y tataranieto de militares. Chocará con el heredero continuamente porque ambos pretenden dirigir al batallón. El ejército es su vida y nunca jamás se saltaría las normas, pero en esta misión no tendrá más remedio que dejar ese punto remilgado que tiene y hacer cosas poco ortodoxas si quieren salir vivos de esa.

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Como veis adoro los estereotipos… El egocéntrico insoportable, la soldado marimacho, el inmigrante entregado, el militar cuadriculado… Y hay más…

viernes, 21 de marzo de 2008

La película intrusa



Que no cunda el pánico. Existe una ley no escrita que deberían conocer guionistas, directores, productores... TODOS y es esta:

Da igual lo marciano que sea tu proyecto, porque cuando no haya nada que hacer ni tengas la más mínima capacidad de reacción, aparecerá otra película, no sólo idéntica, sino con mucha mejor pinta que la tuya.

A lo largo de la historia esto ha sucedido en multitud de ocasiones y la misma trama nos ha sido ofrecida por partida doble. ¿Recuerdan los dos Cristóbales Colón de George Corraface y Gerard Depardieu, los dos Robin Hoods de Patrick Bergin y Kevin Costner, los dos meteoritos de Elijah Wood y Bruce Willis? Por no hablar de la eterna disputa temática de Pixar y la sección de animación de Dreamworks… Hormigas por partida doble, monstruos por partida doble, peces por partida doble, ratas por partida doble… Quizá sea fruto del espionaje industrial o de la aldea global donde todos estamos sometidos a los mismos estímulos e influencias creativas, pero esta ley es inevitable y acaba con los nervios del más templado.

Y aquí, en nuestra raquítica industria, tampoco nos libramos de la maldita película intrusa. La gente de “El arte de morir” (más conocida en aquella época como la “Scream” española) vieron como les estrenaban la tercera parte de la saga de Wes Craven el mismo fin de semana de su estreno. Dicen las malas lenguas que Alex de la Iglesia casi sufrió un infarto al enterarse durante la preproducción de “Los crímenes de Oxford” de que “un tal” David Fincher estaba preparando “Zodiac”, en la que un asesino juega con la policía a base de códigos matemáticos. Si el vasco se hubiese enterado de la existencia de la serie “Numbers” le sacan de la productora de Gerardo Herrero con los pies por delante.

Curiosamente, estas casualidades sólo parecen afectar a la gente que intenta hacer cine comercial… ¿Se imaginan a Iciar Bollaín angustiada en pleno rodaje de “Te doy mis ojos” por la aparición de “Nunca más” protagonizada por Jennifer López o por el reciente estreno de “Sólo mía” con Paz Vega? Lo mismo sí, ¿eh? Pero me da que a los que se dedican al cine social estas casualidades les preocupa más bien poco.

Y todo esto viene porque la película intrusa del proyecto del que les hablo en este blog APARECIÓ. Es una comedia bélica y también habla de gente poco acostumbrada al traje de camuflaje. Yo tenía a un príncipe y ellos a un grupo de actores de Hollywood. La peli que vino a tocarnos los cojones se titula “Tropic Thunder” y esta semana aparecía su trailer.






Como no podía ser de otra manera, la suya tiene mejor pinta que la nuestra. En un próximo post les cuento cómo reaccionaron en la productora cuando les hablé de esta peli. Dice bastante del cine en general y del español en particular.


PD: Un último apunte… Generalmente el que ríe el último ríe mejor y en la mayoría de los casos (pueden comprobarlo) la película que se estrenó más tarde, contra todo pronóstico, acaba recaudando mucho más que la primera.


miércoles, 19 de marzo de 2008

El “sabemos que…” II


Viene del post anterior.

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…llegan a una zona tranquila del país. La batalla está a decenas de kilómetros del campamento donde harán el reportaje. El Príncipe está asqueado por los coches tan cutres, el polvo, lo incómodo de las instalaciones… Además, trata de forma déspota al resto de soldados. Sólo es agradable cuando tiene un objetivo delante.

…El Príncipe monta en un camión militar con el resto de soldados. Por supuesto los periodistas toman buena nota de ello. Una caravana de camiones se dirigen a un pueblo cercano a realizar labores de ayuda humanitaria. Cuando comienzan el camino el “séquito real” se separa. El Príncipe en su camión y los periodistas se van a otro coche para captar el momento en el que el chico se baje unos kilómetros después. Pero… BOOM. En mitad del camino sufren una emboscada. Uno de los camiones vuela por los aires y el resto comienza a ser tiroteado. El camión en el que viaja el príncipe no tiene más remedio que separarse de la caravana y emprender la huida.

…Tras el ataque el camión del Príncipe se ha quedado tirado en mitad del desierto. Sin radio para contactar con el resto y completamente desorientados. No hay ni un solo alto mando entre el grupo. El “listillo” del grupo saca un mapa. Por la fisonomía del terreno (o algo así) se encuentran en un punto jodido. Vayan por donde vayan se las van a tener que ver con peligros geográficos o encontrarse cara a cara con grupos de insurgentes.

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Evidentemente el “sabemos que…” es mucho más largo. Sus puntos suelen ir bastante más seguidos al principio y según se va avanzando en la historia comienza a ser más inconexo todo. No hay que olvidar que nos encontramos ante un acercamiento muy vago e inicial en la historia. Cuando escribí el último detalle que os copio pensé… “joder, este momento es muy “The Warriors”… debería volver a verla. Así que el proceso de “sabemos que…” también se mezcla con el de “documentación” que os conté en el post anterior. Después de esto me gusta escribir un pequeño perfil de mis personajes principales, pero eso os lo cuento en otro post.

PD: Estoy releyendo y me ha quedado todo un poco tostón didáctico. No se preocupen, estamos en una fase muy de “soledad del guionista”. El que esté esperando los momentos de disparate que aguanten hasta la entrega de la primera versión. Ahí llegan curvas.

lunes, 17 de marzo de 2008

El “sabemos que…” I



No sé si ustedes también lo harán, pero antes de enfrentarme de lleno a la escritura me gusta hacer un listado de cosas que “SÉ” sobre mi historia antes de escribir. Es una especie de escaleta previa, muy anárquica, a la que llamo “Sabemos que…”. Me resulta muy útil porque sirve para organizar todos esos impulsos primigenios que te vienen a la cabeza cuando piensas en la trama. Es una forma de lanzar ideas contra tu propia pared, un brainstorming solitario. Además, también te vale como referencia para cuando estás metido en reescrituras posteriores y sientes que tu historia ha perdido el rumbo o se aleja de lo que querías hacer en un principio. Se convierte en un recordatorio estupendo que te retrotrae a esos primeros momentos donde la historia estaba viva y virgen sin que la manosearas/n mil veces.

A continuación os pego la primera parte de un extracto con algunos “sabemos que…” que escribí para el proyecto del Príncipe.

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Sabemos que…

…la monarquía está siendo cuestionada por un escándalo muy reciente protagonizado por el joven heredero. ¿Fotos subidas de tono? ¿Putas? Alguna cagada, en plan disfraz nazi como la del Príncipe Harry, sería cojonudo. Nada que tenga que ver con la política, drogas, ni dinero… no es el tono.

…Nuestro protagonista es el Príncipe. De unos veintitantos casi 30. Hipermimado, remilgado, egoísta, superfucker, triunfador, caradura… Un cruce entre un Matt Damon joven y Alessandro Lequio. Un “Paris Hilton” de la realeza.

…en el momento en el que la prensa nacional e internacional golpean con más fuerza al Rey, sus asesores en una reunión de urgencia, proponen el plan. Si quieren que las aguas vuelvan a su cauce tienen que quitarse del medio al príncipe por una temporada. El Rey propone mandarle a estudiar fuera, pero para los asesores no es suficiente. Tiene que “pagar sus pecados de cara a la galería”. Debe lavar su imagen. No vale con que se matricule en Oxford durante un curso. De cara a la sociedad, el chico ha de morder el polvo y jugársela por su país. Deben mandarle a Irak (o Afganistán…). Será un montaje como tantos otros. Sólo tendrá que estar durante un día. Le harán una sesión de fotos en plena batalla y un reportaje para “30 minutos / Informe Semanal”. Después le enviarán a cualquier parte del mundo lejos de la prensa y listo.

…el Príncipe acoge con desgana la trama, pero no tiene más remedio que aceptar después de la que ha liado. Total… Sólo será un día en el desierto y el resto a disfrutar en Bali. El chico se marcha acompañado por el cabecilla de los asesores, un fotógrafo, un cámara y una periodista (ojo con la periodista que nos puede servir como excusa para ver lo chuloputas que es con las tías).

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Continuará…


viernes, 14 de marzo de 2008

La "documentación"


¿No les parece la parte más apetitosa del proceso de escritura? Fíjense que en el título del post aparece la palabra “documentación” entre comillas. No hablo de pasar tardes enteras en la Biblioteca Nacional revisando tratados del S. XVII, no hablo de entrevistarse con media docena de mujeres maltratadas, tampoco hablo de convivir durante meses con paleontólogos daneses en excavaciones africanas, no…

Hablo de ver pelis… sin más.

Sí, ya sé… Supuestamente los grandes cineastas, esos que nos dejaron grandes clásicos hace décadas, hacían cine desde la misma experiencia vital. Pero a partir de esa nueva generación de cineastas “tarantinianos” hay una nueva saga de profesionales que hacen cine desde el propio cine. No lo ocultan. No nos cuentan su propia infancia como los “clásicos”, directamente nos remiten a las películas de su infancia. Se trata de filmografías influidas por otras filmografías. En el fondo como todas, pero sin esconderse.

Quizá porque mi infancia está libre de despertares sexuales durante la posguerra o porque soy un vago de cojones, me encanta ese momento en el que tienes que trabajar sobre una idea y compras y descargas compulsivamente películas que se asemejan a tu historia.

Cuando empecé a desarrollar la historia del Príncipe, me preparé un buen festín de películas bélicas; Apocalypse Now, La gran evasión, Aliens 2, Doce del patíbulo… Y otras de "corte monárquico" entre las que se coló esta marcianada que tanto me llamaba la atención de pequeño en el video-club.

Por supuesto, también cayó la dichosa “El pelotón chiflado”. La vi por las referencias continuas en la productora hacia ella, y porque no tuve los cojones suficientes como para admitir en su momento que no la había visto. Pero no me parecía buena idea verla. No la consideraba útil para mi tarea porque no quería dejarme influir por otras comedias… quería contar desde mi punto de vista el “drama” de un grupo de hombres en una situación bélica. Desde MI humor… sin más interferencias que las necesarias.

No negaré en estas confesiones (sí en la vida real) que uno se mete estas palizas cinéfilas con el deseo oculto de encontrar grandes momentos que solucionen las lagunas de tu guión o que den un nuevo sentido a ese giro que por narices quieres meter y no sabes cómo.

Y lo mejor de todo, ya vivas con tus padres, con tu pareja o en la más absoluta de las soledades, este proceso de "documentación" implica una excusa perfecta para no cumplir con otras obligaciones. Estás viendo una peli, sí… pero todo lo demás debe esperar porque, aunque tu madre, tu novia o quien sea no lo entienda, ante todo ESTÁS TRABAJANDO.