Ya nos vamos conociendo, ¿verdad? Saben que a mí lo que me gusta es criticar a los de arriba y cotillear sin tapujos sobre lo que acontece por el backstage. Pero de vez en cuando la rabiosa actualidad y el ego de bloguero de referencia (pfff…), te obligan a posicionarte ante determinadas cuestiones. Me da mucha pereza, se lo advierto, pero ahí que voy... Les traigo tres jardines (por entregas) en los que me voy a meter con toda la irresponsabilidad de la que sea capaz.

Imagino que ya conocen la noticia. Sí, no hace falta que pinchen... Es la de la discriminación positiva en las subvenciones del Ministerio de Cultura. Espero que hayan leído estas sabias y variadas reflexiones de Hastiado, Ángela y Pianista. Y las opiniones descafeinadas, dóciles y condescendientes de, entre otros, el presidente del Sindicato de Guionistas ALMA y el presidente de la Academia.
En fin… ¿Qué más se puede decir? Pues que se nota. Se siente. Cima está presente. A este paso la asociación liderada por la co-directora de “Semen”, Inés París, va a tener más poder que Prisa y Telefónica juntas. Y no es un poder basado en la influencia de peso de una plataforma de opinión contundente o el de un lobby económico gigante, no… Es un poder vaginal. Nada más y NADA MENOS.
Evidentemente, no estoy de acuerdo con esa discriminación positiva a favor de las mujeres porque de base creo que bajo ningún concepto los artistas han de ser los subvencionados sino sus proyectos. La película más prometedora, la más divertida, la más aterradora, la más dramática, la que más guste o la más controvertida ha de ser la obra subvencionada y dejar a un lado quién se pone tras la cámara. El arte ha de ser el fin último de esa subvención. Si desde el Estado se apoya la cultura es porque, quiero creer, que valoran un beneficio social evidente. Beneficio social para el receptor-espectador, no para el transmisor-artista, ojo.
Y si realmente las subvenciones han de servir para ayudar a los menos favorecidos no se debería bajar la ropa interior para ver qué se esconde entre las piernas sino, además de entregar el certificado de estar al día con la Seguridad Social y Hacienda, pedir la última DECLARACIÓN DE LA RENTA. Sin más… Así, los artistas más necesitados (independientemente de cuál sea su sexo, orientación sexual, altura o nacionalidad) serían beneficiados de verdad.
Querida Ministra y Señor Guardans, insisto. Era suficiente con la declaración de la renta… En serio, me parece tan lógico y tan sencillo que no sé cómo no se les ha ocurrido. Pero claro, siempre es más fácil ceder ante los grupos de presión bien organizados y con una web bonita que hacer algo justo y razonable para la gran mayoría. Además, qué coño... es que es tan iluso creer que esta maniobra da votos cuando la gente, en tiempos de crisis, está especialmente de uñas con el tema de las subvenciones.
Moraleja: sois muy torpes.

Imagino que ya conocen la noticia. Sí, no hace falta que pinchen... Es la de la discriminación positiva en las subvenciones del Ministerio de Cultura. Espero que hayan leído estas sabias y variadas reflexiones de Hastiado, Ángela y Pianista. Y las opiniones descafeinadas, dóciles y condescendientes de, entre otros, el presidente del Sindicato de Guionistas ALMA y el presidente de la Academia.
En fin… ¿Qué más se puede decir? Pues que se nota. Se siente. Cima está presente. A este paso la asociación liderada por la co-directora de “Semen”, Inés París, va a tener más poder que Prisa y Telefónica juntas. Y no es un poder basado en la influencia de peso de una plataforma de opinión contundente o el de un lobby económico gigante, no… Es un poder vaginal. Nada más y NADA MENOS.
Evidentemente, no estoy de acuerdo con esa discriminación positiva a favor de las mujeres porque de base creo que bajo ningún concepto los artistas han de ser los subvencionados sino sus proyectos. La película más prometedora, la más divertida, la más aterradora, la más dramática, la que más guste o la más controvertida ha de ser la obra subvencionada y dejar a un lado quién se pone tras la cámara. El arte ha de ser el fin último de esa subvención. Si desde el Estado se apoya la cultura es porque, quiero creer, que valoran un beneficio social evidente. Beneficio social para el receptor-espectador, no para el transmisor-artista, ojo.
Y si realmente las subvenciones han de servir para ayudar a los menos favorecidos no se debería bajar la ropa interior para ver qué se esconde entre las piernas sino, además de entregar el certificado de estar al día con la Seguridad Social y Hacienda, pedir la última DECLARACIÓN DE LA RENTA. Sin más… Así, los artistas más necesitados (independientemente de cuál sea su sexo, orientación sexual, altura o nacionalidad) serían beneficiados de verdad.
Querida Ministra y Señor Guardans, insisto. Era suficiente con la declaración de la renta… En serio, me parece tan lógico y tan sencillo que no sé cómo no se les ha ocurrido. Pero claro, siempre es más fácil ceder ante los grupos de presión bien organizados y con una web bonita que hacer algo justo y razonable para la gran mayoría. Además, qué coño... es que es tan iluso creer que esta maniobra da votos cuando la gente, en tiempos de crisis, está especialmente de uñas con el tema de las subvenciones.
Moraleja: sois muy torpes.
Continuará...





